Una mirada que nace del camino recorrido,
la experiencia y la cooperación
Esta manera de entender la salud no nació de una única disciplina ni de una única escuela. Se ha ido construyendo a lo largo de muchos años, a través de experiencias, dudas, maestros, profesionales y, sobre todo, de la participación de cada alumno y paciente, que ha aportado una pieza esencial a un conocimiento que sigue creciendo, toma forma y se comparte desde sstar bé.
Ninguna mirada puede abarcar por sí sola toda la complejidad del ser humano. Por eso, cooperar es nuestra manera de entender la salud: poner en relación conocimientos, experiencias y sensibilidades diferentes para ampliar nuestra comprensión.
El método no nace de sumar técnicas, sino de integrar diferentes maneras de comprender al ser humano y ponerlas en relación. Tampoco pretende ser un punto de llegada, sino una base desde la que continuar explorando, aprendiendo, compartiendo e integrando nuevas miradas.
De este recorrido surge una manera de entender la salud como un proceso vivo y dinámico; una mirada que reconoce al cuerpo como una fuente de inteligencia y observa el síntoma no únicamente como algo que hay que eliminar, sino también como una información que merece ser comprendida.
Una mirada que nos invita a respirar, nutrir, sentir, interpretar y acompasar.
El recorrido que marcó el origen de estar bé por Alicia
Todo comenzó con el movimiento. Desde muy pequeña, moverme era mi forma natural de expresarme y de sentirme viva. Más adelante, cuando empecé a dar clases, aparecieron las primeras preguntas: ¿por qué los cuerpos son tan diversos?, ¿qué hay detrás del dolor?, ¿por qué una misma propuesta no funciona igual para todas las personas?
Todo ello me llevó a buscar respuestas.
La fisioterapia me permitió conocer la anatomía y comprender la estructura. Pero pronto sentí la necesidad de mirar más allá de las partes.
La osteopatía amplió esa mirada y me enseñó a comprender el organismo como una unidad, donde estructura y función están íntimamente conectadas.
La medicina tradicional china me abrió otra puerta esencial: comprender que no vivimos separados de la naturaleza. Sus ritmos forman parte de nuestra fisiología y de nuestra capacidad de adaptación.
Pero me surgió la necesidad de llevar el conocimiento al cuerpo. En esa búsqueda encontré a mis grandes maestros:
Con Enric Boada, mi maestro de yoga, descubrí la respiración como algo mucho más profundo que un intercambio de aire. El prana, la meditación y la conciencia respiratoria me acercaron a una dimensión más sutil de la experiencia corporal.
Con Alberto FitzPatrick instructor de Centros de Energía aprendí a través del grupo, la música, a mover la emoción en el cuerpo, para deshacer las corazas que nos limitán. Senti como todo
está integrado en el cuerpo.
El Dr. Yin, a través del Chi Kung y el movimiento espontáneo, consegui experimentar la energía en el cuerpo, sentir los recorridos de los meridianos y comprender el movimiento desde otra dimensión.
La Dra. Cori Lopez con la tecnica Tomatis, escucha evolutiva. Me mostro como lo sutil impacta en nuestra salud.
Agradezco profundamente a cada maestro, a cada disciplina y a cada alumno y paciente que ha formado parte de mi camino. Todos han dejado una huella y han aportado una pieza esencial a un conocimiento que sigue creciendo y que hoy toma forma y se comparte a través de estar bé.
