Detrás del proyecto

Alicia Giménez
Fundadora de estar bé
creadora del Método estar bé
Mi camino comenzó desde muy pequeña, cuando mi mayor felicidad estaba siempre vinculada al movimiento; era feliz colgándome del columpio para hacer acrobacias. Me resultaba imposible permanecer sentada durante horas en una silla.
Así fue como mi verdadera formación empezó en el gimnasio Blume. Al comenzar a dar clases de gimnasia, mis alumnos me planteaban dudas para las que yo no tenía respuestas.
Ese fue el impulso que me llevó a estudiar Fisioterapia. Sin embargo, durante la carrera sentía que se fragmentaba el cuerpo en partes, rehabilitando cada zona por separado.
Entonces estudié Osteopatía, donde, además de la estructura, comprendí lo que ocurre internamente a nivel de órganos. Pero aun así surgían más preguntas.
Esa búsqueda de respuestas me condujo a la Medicina China, donde comprendí que somos naturaleza y estamos regidos por sus leyes.
Toda esa información necesitaba integrarla y llevarla al cuerpo, así que profundicé en una gran variedad de técnicas corporales.


Conocí a mi maestro de yoga, Enric Boada, quien me introdujo en el concepto de prana y chakras, y en la importancia de la RESPIRACIÓN y la meditación.
Tuve el honor de tocar las emociones en el cuerpo a través de los Centros de Energía junto al maestro Alberto FitzPatrick, un filósofo atípico que me enseñó a habitar la emoción en el cuerpo. Me sacó de la mente y desarmó mis corazas. Fue, sin duda, un viaje chamánico.


Más adelante, el gran maestro Yin me abrió las puertas del Chi Kung y del movimiento espontáneo. Allí todo cobró otra dimensión: descubrí que somos energía. Pude sentir el recorrido de los meridianos..
Fue entonces cuando comencé la especialización en Osteopatía Biodinámica, que hoy representa mi mayor vocación. Gracias a ella puedo unir mi sensibilidad para percibir la sutileza de la energía con un enfoque científico, integrando ambos aspectos en una terapia holística que me permite acompañar a mis pacientes de forma completa y profunda.
Por todo ello, no puedo decir que mi método sea únicamente mío, sino la fusión de todo lo aprendido de mis grandes maestros y de la experiencia que he integrado en mí.
Con los años he comprendido que el cuerpo tiene su lenguaje, y que aprender a escucharlo es como aprender un nuevo idioma. Nuestra postura, nuestro movimiento, cada síntoma y cada emoción son mensajes que nos guían en el autoconocimiento.

